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2009年2月14日 (土)

090214

Galceran, Jordi. Palabras encadenadas. Madrid: Asociación de directores de escena de España. 1999.

上演には練達の役者が二人必要。オリジナルはカタルーニャ語で書かれた戯曲。言葉遊びや自由連想、繰り返されるどんでん返し、ミニマルな舞台空間で上演可能。しかし舞台がこの原作を越えられるか?と思いきや映画にまでなっているそうな。

Millás, Juan José. Cuentos de adúlteros desorientados. Barcelona: Debolsillo, 2007.

序文を除けば26の短編が収められている。短編と言ってもショートショートというべき長さのものが多く(「アフリカへの旅」を別にして)、つまりディテールの込み入った話ではなく、奇想で笑わせたり、はっとさせたり、そんな小品がたくさん収められている。スペイン語も易しいのだが、それより何より話が面白いため、次々と読んでいきたくなる。止まらない。不倫というまあある種の特別な状況に根ざしており、これはシチュエーション・コメディといえる。

この作家、すべての収録作品が同じフレーズで始まる短編集を作ったり、とにかくあからさまに楽しい文学装置を次々と開陳する。久々によい作家に出会ったと思う。個人的に今最も翻訳・紹介したい作家。なんとか機会を探したいものです。

2009年2月 8日 (日)

Sancho y Lorenzo: una aproximación al estudio del paralelismo entre Cervantes y Cadalso

Sancho y Lorenzo: una aproximación al estudio del paralelismo entre Cervantes y Cadalso

Hiroki TOMITA

 

Es bien conocida la influencia del príncipe de los ingenios en los escritos de José de Cadalso (Ramírez Araujo; Pérez Magallón 159-60), quien abre el primer párrafo de su obra maestra, las Cartas marruecas, con el nombre de Miguel de Cervantes (Cadalso 2008, 81). En la Carta LXI, Gazel, joven marroquí en España, escribe a su maestro: “En esta nación hay un libro muy aplaudido por todas las demás” (Cadalso 2008, 305).

Sin embargo, las Cartas marruecas, donde el juego de la autoridad ficticia se reitera por el autor gaditano (Tomita 156-58), no es el único ejemplo de influencia cervantina. En otro texto, posiblemente el más temprano de Cadalso[1], también podemos encontrar la referencia al Quijote. Nos referimos a la Defensa de la nación española contra la Carta persiana LXXVIII de Montesquieu[2]. Este texto nos permite pensar que es posible encontrar las huellas del autor del Quijote a lo largo de toda la creación literaria de Cadalso (de la Defensa hasta las Cartas), incluso en una obra tan distanciada del humor del Quijote.

El objetivo de las siguentes líneas es observar el paralelismo entre la producción literaria de Cervantes y Cadalso en una obra de éste último: las Noches lúgubres. Esta obra, primer poema español en prosa según Sebold (Cadalso 2000, 98), es definida por su propio autor como “Diálogo” (Cadalso 2008, 427). La obra se centra en las conversaciones de Tediato con los demás personajes, sobre todo con su cómplice, Lorenzo. A su vez, el diálogo es una característica muy destacada del Quijote pues la obra es fecunda en conversaciones entre el hidalgo loco y su escudero, hasta el extremo de confesar el protagonista que “en cuantos libros de caballerías he leído, que son infinitos, jamás he hallado que ningún escudero hablase tanto con su señor como tú con el tuyo” (Cervantes 186).

En la obra de Cadalso, según el cálculo de Sebold (Cadalso 2000, 99), 77,15 por ciento de las palabras son del protagonista, y la cifra va en aumento durante cada una de las tres noches (primera 72,42; segunda 79,34; tercera 89,76). Este dato puede mostrar, por un lado, el carácter monológico de las Noches. Sin embargo, si prestamos atención al contenido de cada acto, especialmente a la primera y última noche, sabremos que la relación entre Tediato y Lorenzo cambia gradualmente. Es aquí dónde podemos encontrar el paralelismo entre Cervantes y Cadalso[3], en Sancho y Lorenzo.

Tanto Sancho como Lorenzo siguen a sus amos por la promesa de una recompensa (una ínsula, dinero) aunque en realidad no comparten el punto de vista de sus desorientados señores. En el Quijote hay muchos casos donde don Quijote se queja de la ignorancia de Sancho de la caballería andante (la que él aprendió de sus lecturas) mientras Tediato corrige las ideas de Lorenzo sobre fantasmas (sombras propias proyectadas en la pared del templo), autoridades cortesanas, riquezas, fragilidad humana, etc. Finalmente, expresa al sepulturero: “Tú sabrás cómo son los muertos, pues son el objeto de tu trato... Yo sé lo que son los vivos...” (Cadalso 2008, 440).

Un interesante fenómeno del Quijote es el aumento de la importancia de Sancho Panza. El humor del escudero y su repertorio de refranes le dan un gran relieve a lo largo de la historia hasta asumir un papel protagonista en la segunda parte de esta novela[4]. Algo similar podemos observar en las Noches lúgubres, aunque de manera muy diferente. Tediato siente que él es el único ser infeliz en el mundo, pero al final de la segunda noche repara en la situación miserable de la familia del sepulturero, y pasa a reconocerle como amigo. El elemento que nos interesa es que Lorenzo aparece como un hombre mucho más triste e infeliz que Tediato. En la tercera noche, Tediato pide la guardia celestial al sepulturero pero el estilo de la respuesta de Lorenzo es muy parecido a las quejas de Tediato oídas en las noches anteriores:

 

¿Para qué? ¿Para pasar cincuenta años de vida como la que he pasado, lleno de infortunios; y cuando apenas tengo fuerzas para ganar un triste alimento... hallarme con tantas nuevas desgracias en mi mísera familia, expuesta toda a morir con su padre en la más espantosa infelicidad? Amigo, si para eso deseas que me guarde el cielo, ¡ah!, pídele que me destruya. (Cadalso 2008, 465-66)

 

Finalmente, en la tercera noche, Lorenzo ocupa el lugar del ser más desgraciado del mundo sustituyendo a Tediato, como lo hizo Sancho en la segunda parte del Quijote (¿podríamos llamarlo una “tediatización?”)[5].

Hasta aquí hemos observado las siguientes similitudes en Sancho y Lorenzo: ambos trabajan por la promesa de una recompensa; sus amos corrigen continuamente sus ideas, y finalmente, asumen el lugar de sus amos en la creación literaria (son la locura o las miserias). Estos paralelismos no demuestran que en el momento de la composición de las Noches lúgubres Cadalso tuviese en cuenta la obra de Cervantes, sino que en las obras posteriores, la influencia cervantina en la construcción ficcional articulada en torno a la conversación de dos figuras centrales (diálogo) puede ser un interesante tema de estudio.


Referencias:

Cadalso, José de. Defensa de la nación española contra la Carta persiana LXXVIII de Montesquieu. Ed. Guy Mercadier. Toulouse: Université de Toulouse, 1970.

--. Cartas marruecas. Noches lúgubres. Ed. Russell P. Sebold. Madrid: Cátedra, 2000.

--. Cartas marruecas. Noches lúgubres. Ed. Emilio Martínez Mata. Barcelona: Crítica, 2008.

Cervantes, Miguel de. Don Quijote de la Mancha. Ed. Francisco Rico. Madrid: Punto de lectura, 2007.

Pérez Magallón, Jesús. "Epistolaridad y novela: Afán de Ribera y Cadalso." Anales de la Literatura Española. Núm. XI (1995). 155-72.

Ramírez Araujo, Alejandro. "El cervantismo de Cadalso." Romanic Review. T. XLIII (1952). 256-265.

Tomita, Hiroki. “Sobre la ambigüedad del sexo de “la amada” en las Noches lúgubres de José de Cadalso.” Hispánica. T. XLVII (2003). 150-67.


[1] Según Guy Mercadier, editor del texto, "el manuscrito editado aquí [Defensa...] podría haber sido redactado entre fines de 1768 y principios de 1771, antes de que cumpliera el autor treinta años, lo cual explicaría a la alusión a su juventud. Admito, por supuesto, que él pudiera planear, e incluso empezar a escribir fragmentos de

la Defensa

antes de 1768, pocos años quizá después de su regreso de París, en 1758" (Cadalso 1970, XI-X).

[2] Es el siguiente párrafo:

 

El único libro bueno que tienen [los españoles] es el que ridiculiza a todos los otros [texto de Montesquieu].

 

NOTA 24ª.

Sin duda habla de la obra de Cervantes contra la andante caballería. Pero aquí también mostró Montesquieu que no era infalible. El D. Quijote no ridiculiza todos nuestros autores, sino los de caballería y algunos poetas. (Cadalso 1970, 31)

[3] Podemos observar como característica común entre los protagonistas de estas obras, la delirante mirada del hidalgo manchego al mundo:

 

--¿Qué gigantes? –dijo Sancho Panza.

--Aquellos que allí ves –respondió su amo--, de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas. (Cervantes 75)

 

Por su parte, el fastidio universal de Tediato le presenta el mundo como un aparato teatral para completar su desesperación:

 

¡Qué noche! La oscuridad, el silencio pavoroso interrumpido por los lamentos que se oyen en la vecina cárcel, completan la tristeza de mi corazón. (Cadalso 2008, 427)

[4] Por supuesto Sancho es también muy importante en la primera parte. Al principio de la segunda parte, podemos confirmarlo por las palabras de Sansón Carrasco:

 

--Mala me la dé Dios, Sancho –respondió el bachiller--, si no sois vos la segunda persona de la historia, y que hay tal que precia más oíros hablar a vos [...]. (Cervantes 570)

[5] En el mismo momento de la muerte de don Quijote, Sancho invita al amo librado de su locura a una nueva aventura (Cervantes 1102-03).

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